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 Lic. Francisco Scolaro      [fscolaro@arnet.com.ar]  16.Jun.2014 00:59  
DIGNO DE CONOCER.
AUNQUE LA LECTURA ABURRA. EL DIRIGENTE MAS GRANDE DE LA ARGENTINA . DON PEPE. MI AMADO VELEZ UNA INSTITUCIÓN.
EL PADRE DE LA V AZULADA. MI EJEMPLO COMO EX DIRIGENTE DEL JOTA JOTA

José Amalfitani

José Amalfitani (1894-1969)

Uno se imagina a los próceres cruzando cordilleras, o escribiendo las bases de una Constitución. Este prócer no es más que un hijo de inmigrante italiano dedicado a la construcción. Un estereotipo perfecto de ese lugar en ese tiempo. Uno más con linaje de barco, de esos que
llegaban sin mirar atrás. Están el barrio y el Tano que con sueños y determinación, de manera empecinada, busca trascender y acrecentar el sentido de pertenencia al barrio.

Los padres de José Amalfitani fueron inmigrantes de Italia que llegaron a la Argentina, como otros miles, buscando “hacer la América”. Bajaron al puerto de Buenos Aires e inmediatamente buscaron dónde instalarse. Deambularon unos días entre italianos que han empezado a entender el idioma de la ciudad. Por entonces una gran colectividad de llegados desde el sur de Italia se distribuye en racimos compactos y bulliciosos en distintos barrios conservando su idioma y costumbres. A la ciudad de Buenos Aires la promocionaban los diarios de Europa y los registros de la aduana argentina lo atestiguan: cada día, miles de campesinos y desocupados de las ciudades mediterráneas desembarcaban en los puertos argentinos.

No se ha podido hallar el registro del ingreso de Luis Amalfitani y Fortunata Graziadio, padres de José Amalfitani. El mismo realizó un viaje a Italia en búsqueda de sus familiares, pero nada encontró. Es importante tener en cuenta que un gran número de inmigrantes ingresaba por el Riachuelo, donde no se dejaban constancias escritas de los pasajeros que bajaban de los barcos. Se sabe sin embargo que ambos provenían de la región de Calabria, su madre era precisamente de la ciudad de Cosenza.

Vinieron los padres de Amalfitani con sus creencias ancestrales pero también con su presente, con los recuerdos pero con las ilusiones de edificarse su futuro en Argentina. Don Pepe (así se lo conocía a José Amalfitani), fue el primero de los hijos, pero luego vendrían once hermanos más. A él le siguieron diez hermanas mujeres, una detrás de otra, hasta que finalmente llegó el segundo varón, al que llamaron Luis.

A estos nuevos Amalfitani argentinos se les transmitieron costumbres inamovibles, propias de la cultura del trabajo y del ahorro, pero combinadas con aquellas necesarias habilidades para mezclarse con los criollos. A todos sus hijos, Don Luis Amalfitani los crió como italianos bulliciosos en una ciudad que pretendía ser ordenada, pulcra y ahora hasta imperial, pero que a la vez estaba llena de vecinos durmiendo en caños A Torrent o debajo de los puentes.

José Amalfitani nació el 16 de junio de 1894 en un solar ubicado en el cruce de la calle Corrientes y avenida Callao, una esquina con vías férreas a las espaldas. La avenida Callao se había llamado hasta no mucho tiempo atrás “Camino de las Tunas” y era una vía por donde circulaba una nutrida comunidad de italianos de clase media, que se habían organizado alrededor de la próxima Iglesia del Salvador.

Cuando José daba sus primeros pasos la familia se trasladó al barrio de San José de Flores, que entonces era en realidad un poblado más o menos autónomo en las afueras de la ciudad, donde se iniciaron en el negocio de los materiales de construcción. Luis Amalfitani vendía arena, ladrillos y vigas a los recién llegados, quienes con la ilusión de la casa propia edificaron esas casitas típicas de una planta con jardín adelante y una pieza arriba, para que un inquilino cubriera en el futuro el equivalente a una jubilación. En el corralón se acumulaban baldosas rojas, chapas de zinc y azulejos azules.

La electrificación del ramal del ferrocarril de Once a Moreno, el 1 de mayo de 1923, acercó aún más el barrio a la Capital. El tren, la avenida Rivadavia y el arroyo Maldonado cortaron el oeste de la ciudad en dos: norte y sur a cada lado cultivarían sus propias idiosincrasias y personalidades barriales desde entonces diferenciadas entre sí.

José Amalfitani y sus amigos fueron los primeros que jugaron al futbol en los potreros de Flores, aquel pueblo de la capital donde había más campitos que construcciones. A la edad de doce años terminó la escuela primaria en un colegio ubicado en Avda. Rivadavia y Saavedra, donde luego funcionaría la Dirección Nacional de Sanidad Escolar. Como en esa época aún no existía el que iba a ser el club de sus grandes pasiones se había hecho hincha de Racing Club.

El último día de clase en aquella escuela un maestro de apellido Matozas lo castigó por una de sus cabronadas, dejándolo en “penitencia” en el aula, mientras todos los demás festejaban la despedida del año. José, cuando hablaba o escribía era de pocas palabras, pero eso sí, siempre resultaban contundentes; siguiendo ese principio con una tiza escribió en el pizarrón una serie de frases contra el maestro y se fue de la escuela con un portazo y un rosario de insultos, prometiendo que nunca más regresaría; el trato que había recibido era para él a todas luces injusto.

Ya en las primeras viñetas de su vida se pueden ver los trazos que lo caracterizarían: era un chico de carácter protestón y cascarrabias, mandón, pero noble y respetuoso.

Mientras tanto en Floresta había tres muchachos que, como tantos, se reunían en una esquina del barrio, inquietos, dispuestos a materializar una idea: jugar oficialmente al futbol. Carlos Guglielmone, Martín Portillo y Nicolás Marín Moreno se cruzaban todos los días en el pasaje subterráneo a las vías de la entonces estación de tren “Vélez Sarsfield”, camino al Colegio Saturnino Segurola. Fue allí mismo en que la tarde lluviosa del 1 de enero de 1910 decidieron crear un club de futbol: “Argentinos de Vélez Sarsfield”. Originariamente, agregaron a la denominación de la nueva institución “Argentinos” para advertir a la gente que ellos no eran ingleses, como la mayoría de los clubes de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Con el tiempo, lo de “argentino” fue suprimido por redundante y porque, además, dejaron de fundarse clubes con nombres ingleses.

En la Asamblea del 7 de febrero de 1913 se inscribieron diez nuevos socios. Uno de ellos era José Amalfitani. Según los registros, a su ingreso como asociado el club contaba con unos seiscientos socios. Por su carácter y modos de encarar los proyectos el joven Amalfitani produjo una inyección de energía desbordante, que impactó sobre la historia del club inmediatamente.

Don Pepe, juntamente con Juan González fueron designados representantes del club en la Asociación Argentina de Football en 1915, año en que también se rechazó la fusión del club con el de Gimnasia y Esgrima de Flores.

Vélez Sarsfield se convirtió en el primer club que ofrecía una publicación oficial gracias a Amalfitani. La revista de la que se publicaron siete números, se llamaba Vélez Sarsfield, se imprimía a pocos metros de su casa y sirvió como original medio de comunicación para hacer conocer resultados de los partidos y la opinión de un grupo de dirigentes.

El 13 de marzo de 1923, y contando con veintinueve años de edad, luego de un paciente trabajo de anudado de relaciones y conocimiento de las opiniones de su círculo próximo, Amalfitani asumió por primera vez la presidencia del club como premio por haber sido, además, el diseñador del ambicioso proyecto presentado para la mudanza de la cancha.

En esa época, aunque no se plasmaron en hechos sus proyectos, ya estaban claramente organizados en su mente. Poco tiempo después el club dejó el terreno alquilado de Cortina y Bacacay y ocupó formalmente el que sería luego sede de su nuevo estadio ubicado en la manzana comprendida por las calles Basualdo, Ulrico Schmidl, Pizarro y Guardia Nacional, con el compromiso de construir una vereda perimetral.

Cerca del club, pasaba un tren que desde la estación Sáenz Peña llevaba ganado hacia los mataderos del barrio de la Boca, atravesando Villa Luro por la traza de la actual avenida Irigoyen. A esta formación se le agregaban dos vagones los días que había partidos del Club Boca Juniors para transporte de sus simpatizantes xeneizes; de ahí viene el apodo de “bosteros”.

El “Estadio de Basualdo” contaba con tribunas de madera que fueron las primeras techadas en el país y, tras sucesivas mejoras que incluyeron la construcción de las tribunas en sus cuatro laterales y su iluminación, se disputó allí el primer encuentro nocturno del futbol argentino, un verdadero suceso histórico ocurrido el 7 de diciembre de 1928.

Alcira Cristina Imbert había conocido a quien sería luego su esposo cuando tenía trece años y su familia vivía en la casa de Bolaños 46, muy cerca de donde residía José Amalfitani con sus padres y hermanas, luego de mudarse desde el centro de la Capital Federal; allí se vieron por primera vez. Luego, la familia de Alcira Cristina se mudó a la avenida Rivadavia y la calle “Esperanza” (hoy Joaquín V. González) y la familia de Don Pepe fue a vivir a la calle Francisco Bilbao, es decir que las geografía se alejaron y eso hizo que no se vieran durante seis años. Un día se encontraron por el barrio y empezaron a conversar, y poco a poco establecieron un vínculo formal,

José Amalfitani y Alcira Cristina Imbert se casaron el 26 de febrero de 1926. Los festejos de la boda se hicieron en la casa de la novia. Cuando la pareja era joven, iba mucho a los bailes, especialmente a los del Club Italiano del cual Don Pepe y su mujer eran socios. El pasodoble y el vals entusiasmaban a José, a quien también le gustaba oír el tango, especialmente cuando cantaba Azucena Maizani, Libertad Lamarque y Susi Leiva.

Además del futbol, familia y duro trabajo, Don José Amalfitani participaba en política. Una tarde ocupaba una tribuna en la esquina de Lacarra y Rivadavia, cerca de donde había vivido de pequeño, disertando en una campaña organizada por el Partido Demócrata Progresista, al que estaba afiliado. Cuando descendió de la tribuna, alguien lo tomó del brazo y le murmuró al oído: “No concibo que el mal alumno haya superado al buen maestro”. Ya estaba por arrojar su esperable insulto, cuando pudo reconocer a su interlocutor, que no era otro que su maestro Matozas, con quien ahora podían intercambiar las mutuas disculpas por aquel episodio en que José había dejado el colegio. Nunca más había vuelto al colegio, pero ahora se apretaban en un fuerte abrazo, tras el cual nunca más se volvieron a ver.

Durante su juventud, Amalfitani fue demócrata, afiliado al partido alrededor de 1930, en una época en que muchos era filofascistas. Participó activamente en la campaña política cuando Lisandro de la Torre fue candidato a presidente de la Nación; las tribunas de la capital lo tuvieron como orador fogoso y denunciante de los males de la época. Asistía a las reuniones del Consejo Deliberante y de la Cámara de Diputados y recibía los boletines de Sesiones que leía apasionadamente. Esa fue la Escuela donde nutrió sus conocimientos, ya que Don Pepe sólo tenía estudios primarios, y su conducta fue producto de esa formación política que adoptó como un apostolado.

Mientras tanto hizo crecer aquel pequeño club del “lejano oeste” donde burbujeaba y convergía una impresionante explosión demográfica. Amalfitani era un joven que, además de su apasionamiento velezano, hacía periodismo pero, a decir verdad, nada lo marcaba para que sucediera lo que iba a producir.

Era maestro mayor de obras con oficio, aunque sin título, y administraba el corralón de materiales que tenía su padre en Rivadavia 10.000. Estuvo al frente de un café en Floresta, donde los habitués concurrían a disfrutar de su charla. También incursionó en la política como candidato a concejal por el Partido Demócrata Progresista, aprovechando su oratoria. Además le gustaba tanto el teatro que hasta probó suerte como actor; convocó a su grupo de amigos de Flores y preparó la representación teatral de la obra “Gente de barrio”. El mismo, quien representaba el papel de “matón”, ordenó los ensayos, hizo las invitaciones y organizó funciones en casas de familia.

Luego de casado Amalfitani se había retirado a la actividad que le demandaba la administración de los activos que su padre le había legado en el rubro de la construcción. Sin embargo, no se había desligado de lo que sucedía en el club de sus amores. De su retiro voluntario regresaría en 1931. Por esos tiempos, la sede de Vélez Sarsfield se situó en Pergamino y Avda. Rivadavia, y Don Pepe atendía ahí personalmente, algunas veces descuidando su trabajo en el corralón. Allí vendía las plateas y cobraba las cuotas del club. La sede estaba ubicada frente al Cine-Teatro Fénix. El matrimonio Amalfitani vivía ahí, en la calle Pergamino, cuando llegó su primer y único hijo: José Luis Rafael.

En cuanto a Vélez Sársfield, su historia es la misma y muy repetida de muchos clubes nacidos en aquella alborada deportiva de hace un siglo: afanes juveniles, pobreza, modestia de recursos, suscripciones, un sellito, una casilla, grandes esfuerzos, reuniones a la luz de la esquina, desalojos, mudanzas y necesidades de hacerse un lugar donde vivir. La falta de dinero de esas épocas hizo que cuando desarmaron la tribuna y descubrieron que los bulones estaban en mal estado, Amalfitani llegara a un acuerdo con la gente de los Talleres de trenes Liniers, que tenían hornos donde hacían fundiciones, donde esos mismos bulones fueron fundidos a nuevo y recolocados en la tribuna de Vélez.

Se aproximaba el fin de una Argentina “a la inglesa” y la irrupción del peronismo. Don Pepe, por entonces, no tenía mucho dinero, y hasta llegó a hipotecar su casa, lo que no le impedía ayudar a sus amigos.

En 1932, Amalfitani compró en Liniers una extensa superficie de terreno, que pertenecía a la orden eclesiástica de las Hermanas del Divino Rostro, y que tenía el famoso chalet de Penco. El lugar estaba cerca de la imprenta de donde había salido la revista Vélez Sarsfield. Fraccionó lotes y transformó la casa a su gusto. Allí vivió hasta su muerte, en García de Cossio al 5500, junto a la Escuela Primaria Nº 12, “Prof. Ramón J. Gené”. En esa época, Don Pepe se dedicaba a la construcción de casas, además de atender el corralón familiar.

A fines de la década del treinta comenzó el entubamiento del arroyo Maldonado y también la construcción de la avenida General Paz, la que finalmente se inauguró en 1941. La ancha vía que dividía ya Capital Federal de la provincia de Buenos Aires, circunvalando la ciudad, fue desde entonces muy importante para conectar la zona de Vélez Sarsfield y le dio al barrio posibilidades de acceso más fluidas, favoreciendo la llegada de nuevos vecinos.

En 1942 se terminaron los trabajos hidráulicos del Maldonado en la zona, que se habían realizado por tramos, desde la desembocadura en el Río de la Plata. Finalmente el intendente Mariano de Vedia y Mitre, el mismo que hizo el Obelisco, decidió asfaltar sobre el arroyo lo que sería la avenida Juan B. Justo, transformándola en una importante vía de acceso al club Vélez Sarsfield desde el barrio de Palermo.

Cuando en Vélez se produjo el descenso de categoría en los años cuarenta, muchos miembros de su Comisión Directiva consideraban que la institución sólo sobreviviría fusionándose con otro club. Pero no todos pensaban como esos dirigentes. Fue así que un grupo de ellos salió a buscar a Amalfitani para que concurra a la asamblea donde se estaba tratando el tema; él asistió y pidió la palabra pronunciando su famosa frase: “Si me llamaron es para salvarlo, no para matarlo”. Fueron sus palabras las que conmovieron a todos los presentes e incentivaron a que inmediatamente se designara una Comisión Cooperadora, semejante a las que existen en las escuelas, para apuntalar la tambaleante situación. Los participantes del encuentro salieron al final todos juntos de la reunión, cantando alborozados por las nocturnas calles de Villa Luro despertando a los vecinos, hasta que fueron detenidos por la Policía y trasladados a los calabozos.

Momentáneamente presos, aquellos héroes velezanos reflexionaban sobre su situación: el hasta entonces inexpugnable “Fortín”, victorioso en tantas épicas contiendas, había sido vencido por la confiscación judicial y su glorioso campo se convertiría en lotes de 8.66 m de frente para ser subastado. Toda la gloria ganada en goles, gambetas, atajadas y puro coraje, todo parecía quedar perdido. La nómina de 3.393 socios se había reducido a una cantidad cercana al centenar, considerando quienes siguieron pagando su cuota. Pero había hablado Amalfitani y las esperanzas habían renacido.

El descenso que llegó en 1940 resultó en cierto modo “saludable” ya que implicó tocar el fondo para hacer pie. Todos admitían que el Club Atlético Vélez Sarsfield estaba en terapia intensiva, pero en esa situación dramática había surgido la voz firme de Don Pepe Amalfitani: “El Club Vélez Sarsfield no morirá. Yo empuño su bandera. Síganme los que quieran trabajar para salvarlo”.

Al mes de aquella asamblea que se movía entre el final real y las ilusiones de grandeza, el 26 de enero de 1941, otra asamblea de socios designó presidente a José Amalfitani. Cargo que desempeñaría hasta el final de sus días, ya que sería elegido por aclamación de las asambleas período tras período.

En aquellos momentos de aguda crisis, varios socios se reunían diariamente en busca de una solución. En uno de aquellos “concilios” Amalfitani se puso de pie y golpeándose el pecho a la italiana lanzó esta frase entusiasta: “¡Señores, voy a llevar otra vez el club a primera división y al lugar que ambicionamos!” y entre aplausos y abrazos se puso a recolectar billetes para comenzar las obras comprometidas.

Fue una época de mucha ansiedad y trabajo. Amalfitani, preocupado, llegaba a su casa de madrugada y casi no dormía. Se había comprometido a resucitar ese club que muchos daban aun por muerto y tenía que cumplir con su palabra. En los momentos más desesperantes era el optimista, el corajudo, el que le ponía el pecho a las balas. Avaló con sus propios bienes la deuda existente hipotecando la casa donde vivía y así salvó momentáneamente la angustiosa situación. Un acta firmada el 1 de noviembre de 1941, dice lo siguiente: “El señor José Amalfitani se constituye como fiador, en carácter solidario, como principal pagador, de todas las obligaciones del Club Vélez Sarsfield desde la firma del presente convenio, entendiéndose expresamente que el incumplimiento de una sola, cualquiera de las cláusulas de éste, autoriza a los acreedores a exigir el total de la deuda”. En principio sólo él se responsabilizó con su patrimonio personal y, posteriormente, se fueron acoplando otros integrantes de la comisión.

El 7 de diciembre de 1941 se realizó una gran kermese “Despedida del Fortín” con baile y entretenimientos que escenificaban la despedida del lugar que los había cobijado por casi dos décadas, pero que también denotaba la aparición de Amalfitani recolectando fondos para continuar avanzando hacia el futuro.

Una anécdota de los tiempos complicados, a comienzos de la década de los años cuarenta, ilustra a José Amalfitani: un grupo de chicos del barrio estaba sentado en la puerta de una casa, cuando apareció Don Pepe, muy entristecido…

- ¿Qué le pasa, Don José? – le preguntaron.

- Estoy mal. Perdimos, descendimos y nos quedamos sin cancha. Ahora necesitamos plata. ¿Ustedes son socios?

- No – respondieron.

- ¿No? Mañana mismo les voy a traer unas solicitudes para que se hagan socios y ayuden al club.

Efectivamente, al otro día fue un colaborador de Don Pepe a la casa de uno de esos chicos, con un sobre con las planillas. Uno de los pibes, de apenas ocho años, se ocupó de juntar los cincuenta centavos anuales por cada uno de los chicos y un peso anual por su padre y se dirigió a la sede del club con los formularios completados y firmados, allí encontró a Don Pepe:

- ¿Trajiste la plata? – le preguntó

- Sí, pero quiero mis carnets – contestó el avispado asociante.

- ¿Tenés las fotos?

- No

- Bueno, la plata se queda acá. Cuando consigas las fotos te preparo los carnets y, en retribución por tu trabajo, mientras yo sea presidente vas a entrar a la platea gratis.

Y de ese modo empezó el verdadero renacimiento, con los pibes del barrio, con los que ahora honran al club como socios vitalicios

Luego del desalojo comenzó la búsqueda de un nuevo terreno donde instalar el campo de juego. El Ferrocarril Oeste poseía una extensión de tierras que se consideró apropiada, por donde pasaba el cauce del Arroyo Maldonado; en la misma ubicación que el club ocupa actualmente estaba el patio trasero de los talleres ferroviarios, un sector que no se utilizaba porque el agua desbordaba del Arroyo Maldonado y formaba una laguna o al menos un pantanal donde los pibes del barrio pescaban.

Vélez Sarsfield estaba en Segunda División y sin cancha. ¿Adónde jugar? Se sabe que las autoridades del Ferrocarril Oeste, todavía propiedad de capitales ingleses, cedieron a muy bajo precio el “pantano del Maldonado”, que eran terrenos anegadizos que todo el mundo los consideraba irrecuperables, excepto José Amalfitani y un grupo de colaboradores.

Dado que aquel solar era, cuando se inundaba, una ciénaga espantosa que llegaba a tener 3 metros de profundidad, resultaba imperioso rellenarla antes de encarar cualquier edificación. Como la Municipalidad trabajaba en el entubamiento del Arroyo Maldonado sobre la Avda, Juan B. Justo circulaban constantemente camiones sacando tierra. Don Pepe montaba guardia en distintos puntos estratégicos detectando los vehículos que venían desde General Paz con destino al Club San Lorenzo de Almagro. El cruce de las avenidas Lope de Vega y Gaona era clave y en ese sitio era donde la recolección de tierra de relleno era mejor: por 5 pesos los camiones “cambiaban” el rumbo para desembarcar su relleno en Liniers, en vez de en el barrio de Boedo.

Don Pepe iba de acá para allá, ya que la tarea de enterrar las locomotoras en el pantanal tenía sus complicaciones. Las nuevas piezas que iban enterrándose en el barro servían luego de apoyo para que pasara la siguiente, pero la tarea debía coordinarse cuidadosamente. Una vez desecados los terrenos y volcadas las locomotoras, fue necesario rellenarlos. Según se dice, se necesitaron 77.000 metros cúbicos de tierra para rellenar aquel pantano; 20.000 camiones de tierra rellenaron los 35.000 metros cuadrados de la laguna de Reservistas Argentinos y Gaona. Más de 100.000 metros cúbicos de tierra fueron necesarios para nivelar luego el terreno. Además de tierra había locomotoras enterradas, carbón de máquina y basura de los talleres. Como también adoquines que habían sido levantados de la avenida Rivadavia.

Una vez preparado el terreno se comenzó con el sembrado del césped de la cancha y la construcción de las primeras graderías. Para ello fue necesario transportar las viejas tribunas de madera de la cancha de Basualdo, las que fueron prolijamente desarmadas y vueltas a armar en Liniers. Muchos socios recorrían las casi 20 cuadras que separaban ambas canchas transportando al hombro los pesados tablones.

Así estaban las cosas cuando se inauguró el estadio en aquel amistoso contra River Plate, en el cual se enfrentaron también dos modos de ver el futbol y el país: los millonarios, los cuellos blancos, en contraposición con la barriada humilde y laburante, con los de overol. El resultado fue un empate 2 a 2. Ese 11 de abril de 1943 el barrio estuvo de fiesta.

Una semana después, de la mano de Victorio Spinetto como técnico, Vélez obtuvo el ascenso a primera división. En la temporada siguiente se comenzó la construcción de la primera tribuna de cemento ya que la reglamentación de la AFA requería una capacidad mínima para validar el ascenso.

Las obras del estadio habían comenzado no obstante un año antes de aquel partido, en 1942, a cargo de la empresa constructora Curuchet, Olivera y Giraldes, que aceptó el aval que se le ofreció: la amistad de Don Pepe. Antes de la terminación de la misma, ya se había realizado el pago total.

Podemos separar la actividad de Amalfitani en Vélez Sarsfield en dos etapas. La primera tuvo lugar hasta 1940, año en que el club entró en terapia intensiva y hubo que darle electroshocks para sacarlo de la muerte. Fue Amalfitani quien se encargó de volverlo a la vida, dando origen a la segunda etapa, junto a todos los que siguieron, empujaron y apoyaron. El cambio fue de la mentalidad, de la forma de ver los problemas de una institución en la Argentina. Había que ser muy fuerte para que los poderosos no se llevasen todo por delante y eso iba a ser difícil, pero no imposible.

Desde que ocuparon los terrenos en Liniers, en dos décadas se hicieron una pileta olímpica para el campeonato sudamericano y dos piletas más accesorias, canchas de vóley, un estadio de cemento con cancha auxiliar, una tribuna alta, pistas de baile, gimnasios debajo de esa tribuna, la platea alta que da sobre el lado de Juan B. Justo, salas de ajedrez, ping-pong y un salón de usos múltiples, entre otras obras. Todo se hizo con el dinero recaudado mediante cuotas de dos pesos y buena administración.

Amalfitani era un hombre carismático y creíble, porque un día le decían “amarrete” y al siguiente le reconocían los efectos de esa sanidad de balances. Trabajaba casi todo el día y cualquiera que quisiera hablar con él simplemente se acercaba y lo hacía. No había que pedir audiencia mientras se tratara de reuniones para hacer.

Don Pepe tenía alma de laburante y contagiaba con el ejemplo. No sólo pedía donaciones, sino que además solicitaba siempre que cada cual las llevara por sus propios medios, ya sea en carretilla, baldes o como se pudiera, con el subliminal objetivo de que al ver ese comportamiento se estimulara a otros vecinos a hacer lo mismo. Entonces, uno podía ver al carnicero cargando una pila de ladrillos pasando por la barrera de la calle Barragán y luego, más allá, a un capataz de los talleres con una carretilla con clavos y arena cruzando el puente de Gallardo sobre el Maldonado, y no podía menos que emularlos.

La elocuencia de Amalfitani se basaba en una palabra fluida y simple, pero sobre todo en las acciones, y el consejo que sacaba de la galera era una y otra vez hacer algo más, algo que los demás consideraban imposible. Así, los hechos hablaban más que Don Pepe. Eso permitió tomar medidas audaces o poco habituales en el medio, como cuando Vélez privilegió a los jugadores que venían de las inferiores y logró que ellos cultivaran la cualidad romántica del amor a la camiseta, que ya se perdía en aquellos años. Les conseguía trabajo a los jugadores, ya fuera en el correo, en una carnicería, en algún negocio, pero siempre con la condición de que los dejaran entrenar y jugar al fútbol.

En esos primeros años de lucha de la “época Amalfitani” no se escatimaban esfuerzos para reunir los fondos necesarios para la evolución de la entidad. Don Pepe se acercaba al que recién ponía un negocio en Liniers y le decía: “pibe, vos me tenés que poner un aviso” y así se hacía: se exhibía el aviso detrás del arco o en un costado y todos los meses el propio Amalfitani aparecía a cobrar la publicidad.

Si bien José Amalfitani dejó una sólida posición económica, era un hombre cauteloso con el dinero, vivía de algunas rentas, tenía tres o cuatro propiedades importantes que alquilaba y, además, algunos ahorros. Su empresa la administraban sus familiares, mientras él se ocupaba principalmente del club. Su empresa constructora construyó en el Complejo de Chapadmalal, el Colegio N. Sra. de las Nieves y varios edificios de departamentos sobre avenida Rivadavia y sobre la calle Concordia, entre otros.

Cuando las habituales reuniones gastronómicas que realizaba los viernes en su casa resultaron insuficientes en “recaudaciones” programó en Vélez numerosos asados. “Hoy tenemos que juntar unos 300.000 pesos, porque necesitamos comprar cemento”, anunció un día a los que lo rodeaban. Luego, levantó el teléfono y le habló a un amigo: “Me faltan 100 litros de vino para el asado. Estás invitado. Cuento con ellos”. Le habló a otro: “Necesito cincuenta kilos de carne porque hoy viene el Intendente y preciso de su aporte”. Recorrió el Mercado de Liniers, la panadería, la carbonería y todos los comercios que pudieran aportar algo. Y a las dos de la tarde tenía más de cien personas en la mesa que escuchaban sus pedidos. La idea se le había ocurrido el día anterior, haciendo primero las invitaciones y después los pedidos y, en sólo 24 horas, Don Pepe recaudó lo que necesitaba para seguir construyendo. En Vélez, peso que entraba, peso que se invertía en ladrillos.

Cuando Amalfitani invitaba a un asado, todos temblaban, porque le pedía a todo el mundo, tarde o temprano. A Guzmán los chorizos; al bar de Ramón Falcón, la cerveza a cambio de un cartel en el estadio, y al que no podía “cobrarle” el ingreso, le cobraba la “salida”, pasando mesa por mesa con la libretita por todos conocida: “¡Bueno, tenemos que hacer una pared y un vestuario y le agradezco a Don Marvaso las cincuenta bolsas de material que me acaba de regalar!”. Todos aplaudían y entonces la pobre víctima decía: “Si, ¡cuente con eso Don Pepe!”.

Sin embargo, la escena era en realidad algo que ya habían acordado previamente: el resto, para no ser menos, empezaba a ofrecer diez, cinco o cuatro bolsas. Invariablemente, el lunes siguiente al asado, Don Pepe buscaba a cada uno y les recordaba: “Vos dijiste que me mandabas diez bolsas”. Así conseguía los materiales, y en pocas semanas la obra era un hecho.

Amalfitani era una persona con un carisma especial al que era difícil decirle que no. Lo querían y lo respetaban en el barrio. Los vecinos veían que hacía obras y que nunca se había guardado un peso. “Mangaba”, que es la palabra que según dicen algunos filólogos del lunfardo inventó Don Pepe, pero se sabía que el dinero iba a volver para todos. Los obreros también lo respetaban mucho y solía comer el choripán del mediodía junto con ellos en un ranchito que estaba frente al club, donde ahora está la rotonda, que decían era atendido por un descendiente de Juan Manuel de Rosas.

Una de sus frases era: “Los ladrillos son más importantes que los campeonatos” y no era sólo una frase. Quizás para Amalfitani el futbol era secundario, un “accidente”, ya que lo importante era contar con una organización con fortaleza. Cuando se llegó el campeonato de alguna manera se demostró “empíricamente” que su modelo de trabajo también funcionaba: el club logró progresar y superarse ampliamente a sí mismo, aunque en forma paulatina, haciéndose desde abajo.

Muchas veces desaparecía durante los partidos de futbol: estaba haciendo socios a simpatizantes que eran “pescados” en la tribuna por un grupete de colaboradores que los extraían de las tribunas y los enviaban a las oficinas.

En Vélez Sarsfield no se malgastaba dinero para comprar jugadores por el solo hecho de satisfacer a la hinchada. No existía un predominio de los hinchas y simpatizantes por sobre los socios. Aunque fuera artesanalmente, se practicaba el más ortodoxo, sencillo y saludable gobierno al modo de un tendero.

Cuando se tuvo el estadio en pie, vino la etapa de las frecuentes inauguraciones. Los albañiles nunca abandonaban el lugar; simplemente se trasladaban de un sitio a otro, iniciando y terminando obras.

Cuentan que un hincha se acercó a Amalfitani, pidiéndole más gloria y más éxito y no tanto ladrillo y obra. A lo que Don Pepe replicó: “Si querés un campeonato, hacete hincha de Boca”.

Tal era su fama de economista que cuando algún dirigente del futbol iba a ver al entonces presidente Juan Domingo Perón y a pedirle fondos, él les decía: “¿Por qué no van a ver a Don Amalfitani y hacen lo mismo que hace él?”.

A pesar de sus buenas relaciones, durante el primer período de gobierno del general Perón, Amalfitani evitó con mil sutiles excusas poner su busto o el de Evita en el club, algo que muchos le reclamaban; no obstante, Perón lo respetaba mucho, además entre él y el general Perón existía una afinidad por ser prácticamente de la misma edad, además de que entre ellos existía un vínculo personal, familiar y hasta significativo en la historia del peronismo.

Siendo presidente de la Nación, Perón le dio a Vélez Sarsfield 9 millones de pesos para invertir en el estadio. Originariamente había querido hacerlo en el club Liniers, pero como este club estaba controlado por radicales, finalmente optó por darle los fondos a Vélez Sarsfield. Con ese préstamo se continuó reemplazando la estructura de madera traída de Basualdo y se empezó a hormigonear. A cambio el club cedió un sector donde ahora está la pequeña circunvalación frente a la cancha.

El vínculo Perón-Amalfitani se daba más en los encuentros familiares o íntimos a los que concurrían los parientes de su esposa, Alcira Imbert. Algunos cuentan que durante esa primer presidencia de Perón, Amalfitani entró al vestuario y les planteó a los jugadores reunidos lo siguiente: “el que hoy le hace un gol a Racing se queda sin laburo al final del partido”. Verdad o no, ese día Vélez Sarsfield perdió 2 a 1. Si bien Conde hizo un gol, Amalfitani se olvidó sabiamente de su amenaza. Se había decidido “desde arriba” que ese año Racing Club tendría que resultar campeón por razones políticas.

Existe la versión de que cuando se acercaba el final de su segundo gobierno interrogaron al general Perón sobre quien sería su mejor continuador y propuso que fuera Don Pepe: “Amalfitani es el mejor economista del mundo”, habría dicho, pero la historia no permitió que esa idea tuviera lugar.

Estadio José Amalfitani

Mientras tanto en el estadio, rápidamente el hormigón reemplazó a la madera y el 22 de abril de 1951, antes de comenzar la segunda fecha del torneo, se inauguró formalmente el estadio de cemento de Liniers, a excepción del codo noreste, inaugurado unos meses más tarde.

Así el club se fue convirtiendo en uno de los que más comodidades ofrecían a sus asociados y sus jugadores. Pocas instituciones de la época aventajaban a Vélez Sarsfield en ese aspecto. Esta conducta ejemplar de la que José Amalfitani fue abanderado, tan distinto de los políticos que hacen “bandera” en el futbol, condujo al club a una realidad que pocos podían comprender acabadamente aunque la receta debería ser simple de imitar.

La buena relación casi familiar entre Perón y Amalfitani favoreció que el gobierno prestara especial atención a los clubes. El 3 de noviembre de 1952 mediante la Ley 14.167 el Congreso Nacional autorizó la venta de inmuebles del Estado a varios clubes que los ocupaban, entre ellos Vélez Sarsfield.

En 1954 Don Pepe llevó a cabo la construcción del primer natatorio olímpico de América. La obra constaba de una pileta de natación de tamaño olímpico: 50 metros de largo, 18 de ancho, ocho andariveles de medida máxima, torre para saltos ornamentales con trampolines a uno, tres, cinco y diez metros de altura, más dos natatorios auxiliares, tribuna de hormigón para 2.000 espectadores, iluminación y todas las construcciones complementarias.

Una costumbre que Amalfitani no perdía con los años era la de recorrer regularmente los negocios de Liniers pidiendo colaboraciones a cambio de publicidad, ya sea en monedas o consiguiendo un trabajo para algún jugador que estuviera necesitado.

“Ahora vamos a poner la piedra fundamental para una universidad tecnológica que funcionará dentro del club”, declaró Amalfitani en un momento en el que nadie pudo entender cabalmente el alcance y significación de sus palabras. Ara su próximo anhelo, sumado a la habilitación de un nuevo sector de plateas con 12.000 localidades, que estuvo lista un año después.

Para Don Pepe el futbol en el club era un deporte más y lo trataba como tal, considerándolo profesionalmente. Por eso no necesitaba campeonatos para expandir, tranquilizar o capitalizar al club.

Cuando cumplió 25 años como presidente se realizó una cena en su honor. En un reportaje que concedió en aquella ocasión, contestó al periodista de la siguiente manera: “Vea, mi amigo, si usted quiere hacerme un reportaje, hágalo, pero mi deseo es seguir en silencio. Yo no quiero nada de eso. Ni siquiera quiero el homenaje que están preparando por mis 25 años de presidente en forma consecutiva. No, a mi eso no me interesa. En 53 años de dirigente preferí hacer antes que hablar. Escuche bien esto que le voy a decir: los que hacen son los que no hablan”.

El relato sigue así: “Don José Amalfitani dejó los anteojos en el medio de la nariz, prendió uno de los cuarenta cigarrillos que fumaba por día y, mientras miraba por una ventana hacia las canchas de básquet, agregó:

- ¡Qué homenaje ni ocho cuartos! ¡Qué reportaje y macanas! ¿Puedo recibir más homenaje que éste que veo todos los días? ¿Puedo lograr una felicidad mayor que el de ver que este potrero convertido casi en una ciudad? Mire los pibes, venga, acérquese, mire. ¿Y? ¿Me va a decir que un homenaje puede significar más para mí que esto? ¡Por favor!”

Tras la caída del general Perón se detuvo la sesión de los terrenos para la construcción del Polideportivo que se había debatido días antes del golpe, cuestión que se resolvería recién con el decreto 26 firmado por Perón durante su tercer mandato.

En Vélez se hizo el proceso al revés que en la mayoría de los clubes de futbol que montaron notables instituciones haciendo, primero, grandes equipos para después abocarse al desarrollo institucional. Embarcados en la “farándula” de los cracks, para los cuales debieron gastar enormes fortunas; nunca llegaban a retener un peso para construir la institución. Pocas de ellas pueden aún hoy en día llamarse equipos de futbol y clubes, a un mismo tiempo.

Vélez Sarsfield era uno de los pocos clubes donde todos los empleados cobraban a fin de mes. Se había recibido un préstamo que el presidente Perón les había dado a todos los clubes, y el único club que pagaba puntualmente lo que tenía que pagar era Vélez Sarsfield. El pago de ese préstamo era “sagrado” para Amalfitani, que, como sabemos, no adhería a los gestos de obsecuencia ni era peronista.

Finalmente, en 1968 Vélez, había nacido como club para intentar un campeonato oficial. Ese año el Torneo Metropolitano lo había ganado el Club San Lorenzo de Almagro y ahora el Campeonato Nacional de Futbol finalizaba con Racing Club, River Plate y Vélez Sarsfield al tope de la tabla de posiciones. La situación obligó a disputar un torneo entre los tres equipos para consagrar al campeón.

La gloria le correspondió al equipo de Liniers: el 29 de diciembre obtuvo el primer torneo de su historia en la cancha de Boedo. Amalfitani, a pesar de que estaba en cama en ese momento debido a su enfermedad, había cumplido su palabra, otra vez. Su sueño, de algún modo, se había cumplido: un gran y fuerte club ahora era el campeón.

Una anécdota final lo muestra de cuerpo entero a Don Pepe: llegado el momento de la partida del micro que trasladaría a los jugadores desde Liniers hasta el “Gasómetro” se declaró una huelga en la que todos los jugadores, a excepción de Daniel Willington (a quien Don Pepe quería y cuidaba como a un hijo), se negaron a jugar sin pactar previamente las condiciones en caso de triunfar. Los asistentes llamaron a José Amalfitani por teléfono a su casa, que los escuchaba atentamente sin decir nada, hasta que le preguntaron qué medida había que tomar. Inmediatamente les respondió con un seco: “Que vaya la Tercera División, ¡carajo!” y cortó la comunicación. Y téngase en cuenta que no era un partido más, sino que Vélez Sarsfield disputaba una final que podía llevarlo al primer campeonato de su historia. Sabemos que la historia tuvo un final velezano, que la huelga se levantó previa amenaza boxística del “cordobés” (apodo de Daniel Willingon) y otros.

De esta manera la barriada humilde coronaba así su “época dorada”; los socios se habían multiplicado exponencialmente y el club tenía amplias instalaciones para cobijarlos. La humilde visión artesanal de un hijo de inmigrantes italianos vencía al dólar y a la libra esterlina, al menos una vez.

Don Pepe no se olvidó de la huelga, ni de los reclamos, ni del triunfo: cuando Vélez Sarsfield salió campeón se hicieron grandes festejos, en los que se cobraba entrada y la recaudación fue para los jugadores.

Pocos días antes del fallecimiento de Amalfitani, en un partido amistoso disputado el 6 de diciembre contra el Santos de Pelé, Vélez Sarsfield inauguró en su cancha la mejor iluminación de América en campos deportivos para la época.

En diciembre de 1968, la enfermedad comenzó a minarlo lentamente. Don José Amalfitani tránsito la misma con valor, hasta que falleció el 14 de mayo de 1969. Sus restos fueron velados en la sede del club, entre las paredes que levantó con su gigantesco esfuerzo, rodeado de varias generaciones que él mismo agrupó junto a la bandera velezana, cuyos colores engrandeció a través de su vigente lema: ¡Visión, fe, trabajo, honestidad y sacrificio!.

Inicialmente fue sepultado de manera provisoria en el Cementerio de Flores hasta que en 1972, al cumplirse el tercer aniversario de su fallecimiento, se lo trasladó a Chacarita, a un mausoleo levantado especialmente en su memoria.

Además de dedicarle el mausoleo, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tomó la fecha de su fallecimiento, el 14 de mayo, para instituir “El Día del Dirigente Deportivo”.

Amalfitani demostró que hay un modo posible de hacer las cosas, que no requiere millones, pero sí de trabajo en equipo, de una afinada coordinación de recursos y de una intensa pasión. Es, paradójicamente el modo de hacer que las grandes mayorías del pueblo tienen a su disposición, pero al que rara vez acceden. En ese sentido, Don Pepe fue un adelantado a su época, un Quijote, un ejemplo.

Pero ¿quién dijo que murió Amalfitani? Si todos los días está llegando a Vélez Sarsfield…

Fuente
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Kiektik, Mario – Relato extractado de su obra: “José Amalfitani – Denuedo de una barriada porteña” – Editorial Imaginante – Buenos Aires (2013). (El libro puede adquirirse en la sede del Club Atlético Vélez Sarsfield).

 Leandro Bernal (Socio Nº 12963)      [leandrobernal@hotmail.com.ar]  09.Jun.2014 19:20  
Loma Hermosa se viste de ‘Celeste’

Justo José de Urquiza celebra su aniversario número 78 de existencia como unos de los representantes futbolísticos del Partido de Tres de Febrero dentro de nuestro fútbol. Un resumen de la vida del club en Revista Ascenso

Por Nicolás Di Pasqua

La Asociación Social y Deportiva justo José de Urquiza nació un día como hoy del año 1936 de la fusión de tres clubes de la zona de Caseros, partido de Tres de Febrero, al oeste del Gran Buenos Aires.

El club Social, Atlético Unión y Atlético Caseros, decidieron unir fuerzas para dar origen a un club que alcanza hoy alcanza los 78 años de vida y que milita desde 1996 en Primera C, categoría donde recorrió sus primeros días en el fútbol de AFA allá por 1937 y donde militó en 58 temporadas alternando su participación con otras 20 campañas en Primera D.

Con un único título en el fútbol argentino, conseguido en 1995 de la mano de Ricardo DellaVecchia tras ganar el Apertura 1994 de Primera D con 11 victorias, 3 empates y una sola derrota, consiguiendo varias goleadas durante la campaña como el 7 a 2 ante Acassuso en Boulogne, el 5 a 2 sobre Fénix en casa o el 7 a 1 ante Central Ballester también en Loma Hermosa, entre otras para luego derrotar a Victoriano Arenas en la final disputada en cancha de Racing por 2 a 1 con dos tantos de Walter Gómez tras igualar sin goles en Caseros en el encuentro de ida, justo José de Urquiza consiguió además los ascensos de 1952 tras ubicarse segundo en Primera D, 1987/88 adjudicándose el reducido por el segundo ascenso ante Villa San Carlos y de 1963 debido a una reestructuración del fútbol de AFA.

Desalojado en 1980, durante la nefasta última dictadura militar que padeció nuestro país, del estadio que el ‘Celeste’ de Caseros heredó en 1936 de Atlético Caseros, J.J. Urquiza consiguió en 1987 un predio de 6 hectáreas, concedido a la institución por las autoridades gubernamentales del Partido de Tres de Febrero en el barrio El Libertador de Loma Hermosa.

El 13 de agosto de 1994, tras deambular por las canchas de Ferrocarril Urquiza, juventud Unida y Comunicaciones, quedó inaugurado el Estadio Ramón Roque Martín –en honor al presidente en funciones entre 1992 y 2006- de Loma Hermosa, con capacidad para 2500 espectadores, que le hizo realidad a Urquiza el sueño del regreso a una casa propia.

La actualidad avizora un futuro inmediato complicado. La pobrísima campaña realizada, sumando 32 puntos en 38 encuentros y la salida de una temporada de 59 puntos del cálculo del promedio, obligan a Urquiza a realizar un buen torneo de transición para no sufrir sofocones tras la nueva reorganización de nuestro fútbol.

Pero hoy no es momento de preocupaciones y el festejo de un nuevo aniversario viste a Loma Hermosa y Caseros de celeste para festejar los 78 años de vida del club.

Feliz cumpleaños Jota Jota!!!

Fuente: http://www.revistaascenso.com.ar/Nota/2664/Loma-Hermosa-se-viste-de-%E2%80%98Celeste%E2%80%99/

 Gustavo  04.Jun.2014 15:33  
queria saber como va a ser el proximo campeonato de la c y a que el de primera dura 6 meses y en diciembre suben 10 equipos del nacional, Nosotros en la C cuanto dura el campeonato? como va a ser el promedio del descenso? va a haber descenso?
gracias

 Leandro Bernal (Socio Nº 12963)      [leandrobernal@hotmail.com.ar]  29.May.2014 20:09  
Hola gente del Jota! Creo que sería algo bueno para todos los hinchas, estar bien informados sobre todos los movimientos que haga el cuerpo técnico y la Comisión sobre los movimientos realizados en el ámbito futbolístico. Entiendo a la perfección que los nombres de las incorporaciones los den luego de que cada jugador halla firmado su contrato y sea oficial su incorporación, pero creo que algo positivo para toda la gente, sería saber que jugadores no serán tenidos en cuenta, la fecha de inicio de la pre-temporada, tipos de prácticas realizadas, y detalles sobre todos los amistosos jugados por el equipo para afrontar la próxima temporada al 100% y obtener los mejores resultados posibles. Ya que a la mayoría de los hinchas (me incluyo) se nos complica asistir a los partidos por los horarios y días laborales que hacen casi imposible nuestra asistencia al estadio, estaría muy bueno saber todo esto, para poder sentir a este querido club, lo mas cerca posible. Saludos a toda la gente del Jota!

 jorge  25.May.2014 20:49  
quisiera que a traves de esta pagina nos informen mas a todos los hinchas que amamos al jota el equipo que se va a formar para el proximo campeonato muchas gracias

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Webmaster
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Como hacemos todos los años, las incorporaciones las iremos informando una vez que el jugador haya firmado en AFA como jugador de JJ. Hasta antes de ese momento todo está en el aire y por eso optamos por avisarlo en ese momento.
Muchas Gracias

 Leandro Bernal (Socio Nº 12963)      [leandrobernal@hotmail.com.ar]  25.May.2014 14:22  
Primera C Primera C Justo José de Urquiza Justo José de Urquiza Sportivo Italiano Sportivo Italiano
Pensando en lo que viene

J.J. Urquiza y Sportivo Italiano cerraron la temporada con la cabeza en el futuro, donde uno estará complicado con el promedio y el otro jugará en la categoría superior. (Foto: Myriam Celano)


Por José Maddonni

LA CLAVE: Cuando todo era impreciso, frío como la tarde y poco había pasado, Brisuela apareció por sorpresa en el área para abrir el marcador ante un rival que poco había hecho. La historia fue diferente en el complemento, donde el Azzurro tuvo más ideas, fue más agresivo y contó con un golazo de Oviedo desde casi media cancha para poner el empate. Galeano tuvo el segundo en un penal, pero Drago impuso justicia atajándolo.

QUE HICIERON
JJ URQUIZA: Se notaba en el arranque que tenía mayor rodaje que su adversario porque al menos sus jugadores sumaban más prácticas y partidos jugando juntos. Sin sobrarle nada, esa fue la simple diferencia que tuvo a su favor para irse en ventaja al descanso. Después debió retroceder un poco ante el empuje adversario, pero no trastabillaba hasta que un pelotazo de otro partido se le metió por arriba al adelantado Fonseca. Sobre el final volvió a animarse, pero no alcanzó para mucho más que sumar un punto de cara a la próxima temporada.

SPORTIVO ITALIANO: Como reconocimiento a todo el plantel, salió a jugar con una alineación casi cien por ciento nueva, incluso con varios debutantes. Eso se notó principalmente al comienzo, donde había muchos desencuentros posicionales y la consecuente imprecisión en los pases. Bulacio sorprendía por su prolijidad táctica pese a sus escasos 16 años, aunque el esfuerzo lo haría dejar la cancha en el entretiempo. Con el ingreso de Martínez y con Oviedo más retrasado tuvo mayor protagonismo y se vio lo mejor de la visita. Drago se erigió como figura con dos intervenciones en el primer tiempo y con el penal atajado.

EL PANTALLAZO
Poco clima por el lado del local ya que en la popular, decorada con 5 tirantes celestes y una del mismo color cruzada, estuvo ocupada solo por 40 hinchas que comenzaron a alentar con ”Dale Jo, Dale Jo, Dale Jo…” a partir de los quince minutos con un bombo y un redoblante. Se los escuchó hasta el cierre del primer tiempo, mientras que en el segundo se limitaron a observar el partido, que no contagiaba demasiado. Unos 20 se quedaron junto al alambrado (donde solo hubo una bandera con la leyenda “No se explica y no se entiende. Solo se vive y se siente”) y otros 40 en la platea, entre los que se encontraban periodistas, dirigentes azzurros y algunos jugadores locales. Allí también estuvo el entrenador Juan Carlos Kopriva, mientras que su colega a cargo de JJ dio indicaciones yendo y viniendo sobre el techo de los vestuarios. En el sector opuesto se ubicaron casi un centenar de Italiano, algunos de los cuales abonaron su entrada y otros ingresaron por invitación de la gente local. Todos los de la visita despidieron al equipo con aplausos.

JJ URQUIZA 1: Fabián Fonseca (6); Cristian Brisuela (5), Ezequiel Bustamante (6), Cincotta (5) y Federico Abruzzi (5); Claudio Galeano (6), Nicolás Nobile (5), Leandro De Muner (5) y Federico Matteri (5) (73´ Leandro Madrid); Ignacio Varela (4) (61´ Maximiliano Orellana) y Leonardo Alvarez (5) (84´ Alan Salvi), DT: Mariano De La Fuente. Suplentes: Diego Córdoba, Claudio Steinbach, Omar Benítez y Angel Miño.
SPORTIVO ITALIANO 1: Rodrigo Drago (7); Guido Focaccia (5), Fernando Cornejo (5), Damián Salto (6) e Iván Fassione (4) (59´ Gonzalo Galeano 5); Guido Canziani (4) (45´ Leonardo Martínez 6), Diego Bulacio (6) (59´ Francisco Rosa 5) y Sergio Alvarez (5); Luis González (5); Nahuel Oviedo (7) y Nicolás Kissner (5). DT: Mario Rizzi. Suplentes: Julián Pérez, Javier Iglesias, Joaquín Laso y Agustín Picciolo.

Jugado el 23 de mayo
Goles: 25´ Brizuela y 65´ Oviedo
Incidencias: 81´ Drago le contuvo un penal a Galeano
Árbitro: Sebastián Zunino (6).
Cancha: J.J.Urquiza (regular).
Público: 200.
Resultado Moral: J.J.Urquiza 1 - Sportivo Italiano 1

 gustavo de caseros  24.May.2014 01:31  
hola a todos los hincha de j me gustaria saber como va hacer el nuevo campeonato de la c gracias

 rodolfo montalbo socio vitalicio      [rodolfomontalbo@live.com.ar]  23.May.2014 18:39  
Bueno, trerminamos el campeonato con un empate ante el campeon
Espero que comencemos a desandar el camino a partir del proximo

 ricardo      [scordamagliaricardo@yahoo.com.ar]  21.May.2014 16:25  
fui muhas temporadas jugador del club en el 86 firme para armenio y urquiza me inhibio en afa dejo mi tel 47162172 necesitaria un trabajo ya q hace tiempo no tengo ,.espero q el club se acuerde de mi yo era arquero tuve como tecnicos a testone , fleiderman

 Leandro Bernal (Socio Nº 12963)      [leandrobernal@hotmail.com.ar]  18.May.2014 14:39  
Esperando el milagro

Ituzaingó le ganó por la mínima diferencia a JJ Urquiza. y en la última fecha tiene que ganarle si o si a Talleres en Escalada, y que Luján no venza a Cambaceres para quedarse en la categoría. (Foto: Facebook Doble Cinco)


Por Gustavo Moure

LA CLAVE: La apertura del marcador en el final del PT. A partir de allí, el Verde jugó más confiado, anuló al rival y, cuando pudo, lastimó con alguna estocada para tratar de ampliar cifras.

QUE HICIERON: Ituzaingó: Jugó muy nervioso en el PT, soportando la presión que ameritaba el momento pero, cuando se soltó, en la primera situación clara que generó, se fue al entretiempo en ganancia. Con un hombre de más se le simplificaron las cosas manejando el balón con mayor tranquilidad y sin apurarse demasiado. Cuando Gauna se soltó fue más beneficioso para su equipo, y de sus pies nació la chance mas clara de anotar el segundo tanto con un buscapié que no pudo conectar Bruno Rodríguez. Ganó, que era lo mas importante, (si no lo hacía descendía), y queda esperando que le den una mano desde Ensenada (con empatarle al Lujanero seria suficiente) y, claro está, vencer a Talleres que, encima, va a estar jugándose su ingreso al Reducido.

J.J.Urquiza: Fue más peligroso en la primera mitad, con la astucia y habilidad de Lezcano jugando como enganche y con un solo punta (Varela). Un remate cruzado del ex Talleres y una gran jugada individual de Materi fue lo que expuso en ofensiva, dentro de un marco de mucha lucha en el mediocampo. En el complemento se derrumbó por completo, perdió a Martínez por roja directa y, por más que su DT haya llenado de delanteros al campo de juego, fue totalmente en vano porque las ideas ya se le habían acabado. Hace 10 fechas que no gana y la próxima temporada va a estar muy complicado con el promedio.

EL PANTALLAZO: Unos 700 hinchas del León entre todos los sectores respaldaron a su equipo en este difícil momento. Gran colorido con 15 banderas de palo en la popular y la vuelta de los trapos comunes que tuvieron que colocar en la tribuna lateral. Aliento incondicional de la barra, que sólo exigió al comienzo con el clásico "Hoy hay que ganar (3) Ituzaingó..." para luego entonar cantos de apoyo como "Vamos (2) Ituzaingó ponga huevos para ser primeros yo te sigo alentando no me importa en cancha juguemos / van pasando los años, jugadores, también dirigentes, pero lo que no pasan son los pibes que te alientan siempre..." o "y ponga huevo Ituzaingó que tenemos que ganar, aquella tarde en Ciudadela no te pudimo´ alcanzar...". Despedida con muchos aplausos, y con el elocuente "Oh no te abandonamos, en las malas te alentamos". Del Jota, 15.

ITUZAINGÓ 1: Lescano (6); Di Toro (5), Mantovani (6)A, Escobedo (5) y Vallejos (6); Zampini (6)(82' R. Gómez), Ibáñez (6), Alliendro (5) y Gauna (7)A; B. Rodríguez (6)(88' Lucano) y Recchia (6)(67' Vonberguer). DT: Troncoso. Suplentes: Ferreiro, Bevcar, Gelpi y Tellas
J.J.URQUIZA 0: Córdoba (6); Abruzzi (5), N. Martínez (4), Bustamante (6) y Lejbowicz (4); Galeano (5), De Muner (5)A, Madrid (6)A y Materi (5)(58' Cáceres 5); Lezcano (6)(85' Miño); Varela (5)(65' Álvarez). DT: De la Fuente. Suplentes: Fonseca, Brizuela, Steimbach y Nóbile

(jugado 16/5) Gol: 42' Recchia Expulsados: 56' N. Martínez y 91' Álvarez Arbitro: Biasutto (6) Cancha: Ituzaingó (mala) Público: 700 Moral:1-0

 Fernando Calot  17.May.2014 12:49  
Con la soga del promedio del descenso en el cuello, el único camino que nos queda es pelear muy arriba de la tabla, por ese motivo las decisiones que se tomen sobre el plantel serán determinantes para lo que viene. Con un equipo fluctuando en la mitad de la tabla estaríamos muy comprometidos con el descenso. La única chance que queda es armarnos realmente para pelear el ascenso. Saludos!

 jorge  16.May.2014 21:04  
lo unico que les pido a los jugadores que ganen sea como sea el partido contra italiano se perdio el clasico vamos ultimos por lo menos ganar el ultimo partido y darle una alegria a la gente la peor campaña en la historia del club

 Fede de Martin Coronado  16.May.2014 18:38  
Me parece que no solo el ciclo de Lucas Nohra tiene que terminar, si el año que viene pretendemos salvarnos, hay muchos jugadores (la mayoria) que no puede jugar más. Se acabo en tiempo del merecimiento, hay que ganar todos los partidos

 Leandro Bernal (Socio Nº 12963)      [leandrobernal@hotmail.com.ar]  14.May.2014 22:35  
Primera C Primera C Justo José de Urquiza Justo José de Urquiza Talleres (Remedios de Escalada) Talleres (Remedios de Escalada)
Una montaña de goles

JJ Urquiza cayó con Talleres 3 a 0, Abel Flegenal, Marcos Giménez y Juan Brunetti marcaron los goles. (Foto: Web oficial, Talleres de Escalada)


Por Marcelo Rodríguez

LA CLAVE: Talleres marcó la diferencia a través de sus jugadores más experimentados.

QUE HICIERON
JJ URQUIZA: Con los dos goles en el primer tiempo fue demoledor, le costó tener circuitos de juegos para llegar al arco adversario.

TALLERES: A través del gol de Flegenal, empezó encontrar espacios para atacar una vulnerable defensa y fue amplio dominador.

EL PANTALLAZO
Típico clima de fin de campeonato, sumado al lunes laborable, y encima después de perder el clásico con Lamadrid. Apenas un centenar de hinchas del Jota, con escaso colorido y muy poco aliento, destacándose sólo gritos individuales. De Talleres, un puñadito de allegados que festejaron los goles y se retiraron muy conformes.

JJ URQUIZA 0: Fasanella (6); Brizuela (6), Martínez (6), Steinbach (6)y Lejwobicz (6); Galeano (5), Benítez (5), Madrid (6) y Miño (6)( 54´ Lezcano 6); Varela (6) y Cáceres (6)(67´ Ramírez). DT: Mariano De la Fuente. Suplentes: Córdoba, Bustamante, Abruzzi, De Muner y Salvi
TALLERES 3: De la Fuente (6); Maximiliano Rodríguez (6), Baglivo (6), Fernando Castro (6) y Leonardo Aguirre (6); Marcos Giménez (6), Civit (6)(85´ Gallardo 5), Orfila (6) y Flegenal (8)(71´ Scornaienchi 6); Campodónico (6)(82´ Britos (5) y Juan Brunetti (6). DT: Alberto Pascutti. Suplentes: Granero, Campuzano, Pizzaro y Gentinetta.

Jugado el 12 de mayo
Goles: 15´ Flegenal, 37´ Giménez y 81´ Brunetti.
Expulsado: 77' Ramírez
Árbitro: Cristián Suárez (6) No tuvo incovenientes, siempre cerca de las jugadas.
Cancha: JJ Urquiza (buena).
Público: 120 personas.
Resultado Moral: JJ Urquiza 0 - Talleres 3

 rodolfo montalbo      [rodolfomontalbo@live.com.ar]  14.May.2014 10:59  
Estimados hinchas y simpatizantes del JOTA, creo que para ser del JOTA hay que ser HINCHA, no hay medias tintas, hemos sido elegidos por DIOS por algun motivo y para sufrir
Por ello en la alegria y en sufrimiento estoy con el JOTA desde hace 70 años y me voy a morir con el JOTA en todas las circunstancias que le toque vivir
Les comento, estuve en el ultimo partido cuando descendio en la cancha de Defensores de Belgrano y en el que perdimos 9 a 0
un abrazo para todos

 Webmaster  13.May.2014 22:59  
Matias, lamentamos profundamente que no puedas seguir con tus transmisiones.

Este año, Jota Jota jugó muchos partidos (la gran mayoria) dias de semana y a varios hinchas celestes se nos hizo imposible ir a la cancha.

Ojala la vida te depare lo mejor, y volvamos a tenerte algun dia en el club aunque sea en la tribuna viendo el partido.

Muchas Gracias por tu apoyo.

Saludos.

Gustavo Aroldo

 Matias Olivera      [matiasd_olivera@hotmail.com]  13.May.2014 02:33  
Lamentablemente por decisiones que tomamos junto a mi familia voy a dejar de concurrir el próximo campeonato a grabar los partidos de J.J.Urquiza, por lo tanto no habrá mas transmisiones por internet. Jamas tuve intención de sacarle nada al club, ni económico ni material, de hecho jamas cobre un solo peso por realizar dichas transmisiones, ese fue el detonante ya que en 36 partidos mas 1 de copa Argentina nunca tuve un respaldo económico para justificar las ausencias en mi familia(para el que no lo sabe vivo en Claypole, 6hs de viaje en cada partido). Espero poder volver pronto al club, a pesar de la mala campaña, en lo personal fue un crecimiento importante. Voy a terminar este campeonato porque me comprometí con Pepe, German, Tuta, jugadores y lo mas importante, con los seguidores q nos apoyaron mirando sobre todo los encuentros de visitante. Sin mas que decir me despido con un fuerte abrazo y VAMOS EL JOTA CARAJO!!!

 Fernando Calot  04.May.2014 00:19  
Excelente la transmisión del partido de hoy por la web. Es un lujo poder ver las transmisiones de esa manera. Lamentáblemente no fue el resultado esperado. Sin embargo estamos en una nueva etapa de construcción, sabiendo que el año que viene debemos ser protagonistas del campeonato para olvidarnos de la tabla del descenso. Por ese motivo las decisiones relacionadas con la incorporación de jugadores serán esta vez de suma importancia. Al menos ya tenemos un muy buen técnico para sacarnos adelante. Saludos!

 Leandro Bernal (Socio Nº 12963)      [leandrobernal@hotmail.com.ar]  03.May.2014 22:02  
Lamadrid ahora ¨C¨ siente mejor

El Carcelero le ganó a JJ en el siempre esperado clásico, y tomó un aire imprescindible en los promedios, donde estaba ciertamente amenazado. Ahora más que nunca, depende de sí mismo y tiene muy condicionados a Liniers e Ituzaingó. (Foto: Marcela Luna)


Por Sebastián Crosta

LA CLAVE: Casi siempre pasó por Lamadrid, desde el dominio casi total de la primera parte hasta el retraso casi innecesario de la segunda etapa.

QUE HICIERON: General Lamadrid: Encaró la primera etapa con mucha calma, casi indiferente de su situación en los promedios, puso la pelota contra el piso y lo de Alderete era determinante. De los pies del 10 nacieron las mejores habilitaciones a los puntas y los avances que, por lo general, terminaron en corner a favor (generó ocho en los primeros 45´). De una pelota parada bien peinada por Veloso, el goleador Lanaro facturó. En el ST el tobillo volvió a jugarle una mala pasada al mencionado Alderete, debió salir, y Lama no tiene un reemplazante similar. Por eso el equipo de Devoto comenzó a retroceder y casi que terminó pidiendo de más la hora, porque situaciones le crearon y muchas.

Justo José de Urquiza: Tardó en entrar en partido porque perdía el medio y era demasiado dependente de Lezcano. De todos modos Varela mostró sus uñas en el ataque con un par de remates de lejos, pero el equipo fue permeable por las bandas (Lejbowicz subía bien pero marcaba poco). En la segunda parte se acomodó mejor y se envalentonó. El travesaño le dijo no en la mejor chance y además merodeó el área con centros varios. Sin ser tan intenso como el dominio local, podría haber empatado y quizás no hubiera estado mal, a pesar de los 45´ de siesta que se pegó antes.

EL PANTALLAZO: Algo más de 500 personas entre tribuna, platea y alambrados. Cuatro tirantes y trompetas. Cantaron ¨Cuando fuimos a la cueva, nos tiraste piedra y no pasó más nada / cuando vengas a Devoto te vamo a correr hasta la madrugada / Urquiza, ortiva, te lo juro por mi vida / los tiros, las piedras, van a ser tu despedida¨. También sonó fuerte el ¨Todos nos tiran piedras, y empiezan a correr, para correr a Lama aguante hay que tener¨. Buena despedida aunque el pico de euforia fue en el adicional defendiendo el resultado a la par del equipo con el ¨Ponga huevo que ganamos¨. Estuvieron los hinchas de Ituzaingó, avalando la amistad existente. De la visita 25 allegados, entre ellos parte del cuerpo técnico ya que solo De la Fuente estaba habilitado a entrar.

GENERAL LAMADRID 1: Valiñas (6); Lucero (6), Peralta (5), Palacios (6) y Troncoso (5); Alderete (7)(51´ J.López 5), Veloso (6), Segovia (5)A(75´ Saracini) y Monzón (5)(81´ Esquiú); Ortiz López (5) y Lanaro (6). DT: Héctor Balsa. Supl: Ghiglione, Ricci, Bouzas y Comini

JUSTO JOSE DE URQUIZA 0: Fasanella (5); Brizuela (5), N.Martínez (6), Steinbach (4)A y Lejbowicz (5)(73´ Abruzzi); Galeano (5), De Muner (5) y Madrid (4)(84´ Miño); Lezcano (6); Varela (6)(79´ Ramíres) y Cáceres (4). DT: De la Fuente. Supl: Córdoba, Bustamante, Benítez y Salvi

(jugado el 3/5) Gol: 36´ Lanaro Exp: 92´ Lanaro Cancha: Lamadrid (mala) Publ: 500 Moral: 1 a 1

 Webmaster  03.May.2014 16:20  
Final del Primer tiempo. J.J.Urquiza pierde 1 a 0 con Lamadrid . El gol de Lama lo hizo Lanaro a los 35.

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