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DI BASTIANO – ROMEO: DOS QUE NO HACEN UNO
por Nicolas Souto. Publicado el 14 de Marzo de 2010

El miércoles 10 de marzo, el Celeste viajó a Merlo norte con la intención de mantener la buena racha que había comenzado ante Berazategui, y que incluía un empate y cuatro victorias (Nota del R: las tres últimas de manera consecutiva, ante Lamadrid, Sacachispas y Argentino de Rosario). Pero, desafortunamente, en el estadio Juan Brieva estuvieron presentes el árbitro Lucas Di Bastiano y el línea Federico Romeo. Los jueces tuvieron un pésimo partido, al no convalidar un gol legítimo de Damián Bogado y no cobrar dos penales, a Carlos Bataras y Adrián Gerry respectivamente. Si los jueces hubieran hecho bien su trabajo, tal vez la historia con la “academia” habría sido otra.



Sin embargo, es interesante analizar las actuaciones de estos referís, porque permitirá que otros no se confundan de la manera en la que ellos lo hicieron. Para empezar, el gol del “Pipi” fue anotado a los ocho minutos de la primera etapa, por lo que su correcta convalidación le hubiera dado al Jota el control del partido, ya que Argentino no podía quedarse atrás, por ser local y porque necesita entrar sí o sí al Reducido. La cosa fue así: la pelota pegó en el parante superior izquierdo del arco y hasta la red se movió, pero ninguno de los jueces vio nada, algo inadmisible para quienes en el futuro podrían llegar a dirigir en la Primera División del fútbol argentino. Que el gol fue muy claro, no hay nadie que lo discuta, porque los hinchas de Urquiza que fueron a la cancha estaban detrás del arco y lo vieron con claridad. Asimismo, hasta los jugadores y el centenar de simpatizantes de Merlo también vieron que fue gol. Los únicos que no lo vieron fueron Di Bastiano y Romeo. Ah, y el otro línea, Gastón Cinquetti, quien tampoco dijo nada al respecto.



Después, no contento con su nefasta actuación, Di Bastiano siguió cometiendo errores, al no cobrar sendos penales a Carlos Bataras y Adrián Gerry. Esos fueron los más visibles, porque al “Ratón” lo agarraron de la camiseta cada vez que tocó el área y a Diego Toledo otro tanto.



Además, para completarla, en una jugada en la que Gerry remató en diagonal desde la derecha, la pelota fue despejada en la línea por un defensor de Merlo. Pero, también se produjeron dudas al respecto.



Por ende, si bien es cierto que los árbitros se equivocan para los dos lados, tanto para el equipo local como para el visitante, en este caso, los hombres de “Negro” se confundieron solo para el visitante. Es decir, solo se confundieron en contra de Urquiza.



Por ende, este humilde cronista considera que tanto Di Bastiano como Romeo (Si de justicia se habla, por haber integrado la terna, Cinquetti también tendría que ser apercibido) deberían ser parados por algunas fechas, para que tomen conciencia de los errores que cometieron y puedan mejorar su nivel. La verdad es que, por la culpa de estos árbitros (lo hayan hecho a propósito o no), Urquiza fue privado de ponerse en ventaja y a lo mejor también de la victoria. Porque, si el partido hubiera sido “normal”, el Jota lo habría ganado sin dudas. Así que, de ahora en más, se espera que los errores arbitrales se reduzcan a la mínima expresión.



Salvando las distancias que hay entre ambas categorías, todavía está latente el injusto desenlace que tuvo el partido entre Vélez y Huracán, en la última fecha del Clausura 2009 de la A. Por ende, como no sería bueno para el fútbol argentino que un hecho como ese se repitiera, sería de buen agrado que se trabajara duro para que los arbitrajes mejoren.



Urquiza sabe de malas actuaciones de los árbitros. Con solo recordar el último partido con Villa San Carlos, en la temporada 2008/09, cuando Fernando Velarde (es uno de los peores árbitros del ascenso) expulsó a Diego Toledo por un “supuesto” codazo, a los siete minutos del primer tiempo, ya sería suficiente. Para los que tienen corta memoria, en esa ocasión el Jota jugó condicionado, perdió 2-0 y así dejó escapar la última chance de campeonar.



Pero, como esta nota busca crear conciencia, también hay que nombrar las infames actuaciones de Nicolás Lamolina, quien cuando dirige a Urquiza suele hacerlo de la peor manera (Nota del R: Pero, hay que justos, las últimas veces mostró una leve mejoría). Asimismo, Diego Colombo tuvo una mala tarde en un cotejo entre Berazategui y el Celeste; Martín Gonaldi dirigió muy mal en el encuentro de la primera ronda, entre Argentino de Rosario y el Jota, y la lista podría continuar durante varias líneas más...



En fin, esta claro que los árbitros también son humanos y, tal vez, tienen una profesión que es estresante y difícil de sobrellevar. Pero, eso es algo que los jueces tienen que plantearse cuando están por realizar el examen para recibirse, no cuando ya están dirigiendo. Sino, habrá que ir evaluando si no sería conveniente utilizar el “Ojo de halcón” (Nota del R: La FIFA está empecinada en no implementarlo), como ya se hace en el tenis y en muchos deportes.



En consecuencia, si bien es obvio que lo errores continuarán, lo que se pide es que no sean tan determinantes como el miércoles 10 de marzo, en el estadio de la “academia”. Porque, así como Urquiza fue perjudicado, otros equipos van a pasar por lo mismo. Y, eso no lo merecen los jugadores, no lo merecen los entrenadores y no lo merece la Primera C, que se empaña cuando eso sucede.



Por ende, que el fútbol vuelva a ser lo que era: un juego en el que se podía ganar, empatar o perder, pero en el que siempre ganaba el mejor equipo, no el que tiene más suerte o el que es beneficiado por errores.



No obstante todo lo anterior, la certeza que quedó en Merlo norte es que entre Di Bastiano y Romeo no hacen uno, por lo deberán trabajar mucho. Mejor dicho, ya tendrían que estar empezando a pulir sus errores…





“Nosotros no venimos a competir con nadie, somos periodistas que queremos lo mejor para Justo José de Urquiza.”


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