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Publicado el 02 de Octubre de 2006

LA VILLA SE EXTRAVIÓ EN LAS DOS ÁREAS

O dicho de otra manera, J.J Urquiza ganó el partido en la dos áreas. Y en algo más, tuvo la suerte necesaria para concretar jugadas que terminaron en gol, pero bien podrían haber pasado desapecibidas. Ninguno de los tres goles del equipo de Loma Hermosa tuvo una elaboración colectiva. Pero los tres contaron con lo que careció Villa San Carlos en todo el partido, cierta dosis de fortuna, y otra cierta dosis de decisión.
Once fueron las situaciones de gol que el Celeste de Berisso tuvo a disposición en esta derrota de 3 a 0. No convirtió ninguna. Cinco opciones de gol tuvo Urquiza en su haber, y convirtió tres. En este concreto resumen; la explicación de un partido con enormes contracciones para los de Berisso.
Pero más allá del ping-pong del partido, y de la mini historia de fortunas y oportunismos que cada encuentro desarrolla. Antes y después de los goles hubieron dos imágenes de equipos diferentes. Y allí si que J.J Urquiza fue superior. A qué nos referimos? A varias cosas. En primer lugar una mejor distribución táctica en conjunto. Durante casi todo el encuentro los visitantes aparentaron mayor confiabilidad en todas las líneas. Y en cada una de ellas tuvieron por lo menos dos jugadores en gran nivel.
En el fondo Otaño y López, los centrales, resolvieron casi todo con la concentración y el anticipo que no tuvieron ni Garrido ni Turco. A esta altura, acerca de Leo surge una inevitable duda:¿Está en condiciones físicas de jugar todo los partidos con los sobre-humanos esfuerzos que realiza para complementar su trabajo con el fútbol? Por lo hecho esta tarde no parece.
Pero la culpa no fue de nadie en particular, que quede claro. La defensa de San Carlos en general tuvo una actuación insuficiente sobre todo en el primer tiempo, cuando empezó a definirse el encuentro.
Continuando con el repaso de los destacados en la visita, Oscar Cuenca, un interesante volante central, y Alejandro Enrique, volante por derecha, gobernaron la mitad de la cancha con buen toque. Y adelante, sin Manzini, y con un flojo Mattos, tanto Cameroni como Bataras por la izquierda resultaron demadiados difíciles de controlar.
Mientras La Villa chocó una y otra vez contra la fatalidad de tener una increíble tarde de ineficacia. Bataras y Cameroni tiraban un "meteorito" y entraban en el arco del esta vez falible, Gastón Churrupit.
San Carlos volvió a pronunciarse en algunos errores propios de las últimas fechas. La inseguridad de la defensa que deriva en peligrosos retrasos tácticos. Y los eternos problemas del juego aéreo defensivo. Un tema de nunca acabar. Demasiadas distracciones, demasiadas facilidades para los rivales.
Dentro de lo malo, también varios alicientes. El mismo potencial arriba con una gran tarea del Japonés Sánchez (el mejor del Cele a pesar de no convertir), algunos chispazos de Chiquilito en el primer tiempo, y algunos de Miranda.El esfuerzo elogiable de Licth, esta vez como central luchando a veces muy solo. Y la voluntad de Ariel Carlos que dejó todo lo que pudo.
Después entraron Díaz Arín, Bilmesis y París, pero poco iban a poder hacer en un partido casi definido con el "zapallazo" de Cameroni. La suerte ya estaba echada. Y todas derramada sobre las áreas. Allí, donde ganó el partido Urquiza.
La Villa entró en el peligroso terreno de empezar a desconfiar de sí mismo. No debe hacerlo porque no tiene motivos. No por las últimas actuaciones, sino por el material futbolístico que potencialemente tiene este plantel.
Tiene muy buenos jugadores. También recambio. Tal vez en esta última idea pueda estar el comienzo de la solución para algunos problemas que empiezan a resultar evidentes. Tal vez la única forma que tenga de saberlo es intentarlo.

Por Martín Ortiz.
Fuente : http://www.lasvocesdelascenso.com.ar/


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